Imagine una sala de generadores diésel equipada con paneles acústicos. Las paredes están bien tratadas y la sala presenta menos eco que antes.
Sin embargo, las personas que se encuentran fuera de la sala siguen quejándose del ruido.
¿Qué ha fallado?
No son necesariamente los paneles. El problema puede radicar en que se esperaba que resolvieran algo para lo que no fueron diseñados.
Una cabina antes de ser tratada acústicamente presenta múltiples vías por las que puede escapar el ruido.
El sonido puede atravesar paredes y puertas. Puede escapar a través de aberturas de ventilación y rejillas acústicas. El ruido del escape puede propagarse por el propio sistema de escape. Asimismo, las vibraciones del motor pueden transmitirse a través de los cimientos y las estructuras conectadas.
Se trata de problemas distintos que no requieren la misma solución.
Los paneles acústicos absorben principalmente la energía sonora en el interior de la sala. Si bien pueden reducir las reflexiones, la reverberación y absorber significativamente el ruido si lo suficiente gruesas, no siempre impiden que el sonido atraviese una puerta delgada, una rejilla mal diseñada o una abertura sin sellar.
Existe otra complicación.
Aunque la mayor parte de la sala esté bien aislada, una sola vía de fuga puede determinar la cantidad de ruido que se propaga al exterior. Mejorar una pared que ya ofrece un buen aislamiento puede resultar poco eficaz si el problema principal reside en una abertura de ventilación o en el sistema de escape.
Por esta razón, añadir más paneles acústicos podría no resolver el problema.
El primer paso debe ser identificar por dónde se propaga el ruido, y no simplemente determinar dónde se puede instalar más tratamiento acústico.
Esto implica analizar la fuente del sonido, las vías de transmisión, las aberturas, el sistema de escape y las posibles rutas de vibración. La solución debe basarse en el diagnóstico previo.
Existe otra limitación práctica: Las Cabinas y Cuartos para maquinaria o generadores también debe recibir suficiente aire ventilado o acondicionado y también permitir la evacuación segura del aire caliente y de los gases de escape. Cerrar aberturas o instalar silenciadores sin verificar el flujo de aire y la caída de presión puede generar un problema de ingeniería distinto.
Por tanto, un control eficaz del ruido no consiste únicamente en revestir superficies con material acústico. Se trata de controlar la vía de propagación del ruido adecuada sin comprometer el funcionamiento del equipo.
La cuestión clave no es la cantidad de tratamiento acústico que tiene una sala, sino si dicho tratamiento aborda la causa por la que se escapa el ruido.